sábado, 12 de septiembre de 2009

Vivír

En una "juntada" entre amigos, esas ocasionales reuniones donde se aprovecha a degustar comidas, postres, combinaciones de gustos perfectos en algunos casos, Avril sin importar la cantidad de gente, se hace un momento, cerca de la parrilla en la cual se está preparando un exquisito asado, con achuras, pollo, para poder intercambiar unas palabras con su confidente, con su par Benjamín, el cual está esperando saborear ese tiramisú que acaba de ver, recordando ese suave gusto a café y cacao.

Benjamín-. Y sí, es sorprendente

Avril-. Más sorprendente es estar ahora todos reunidos para poder disfrutar de esta noche de asado, pensé que no ibas a venir, por lo que me dijiste hablando por teléfono

Benjamín-. La verdad que lo pensé, pero no podía faltar, la cosa es que todo llega a un momento donde no podemos hacernos un espacio, aunque sea diminuto para poder ver a esas personas que extrañamos, hacer esas cosas que en realidad queremos, pero que en momentos se nos complica

Avril-. Ni me digas, hoy en el trabajo fue bastante agotador el día, de acá para allá, papeles que no aparecían y situaciones que tenemos que resolver cuanto antes

Benjamín-. Yo también, no sé porque la persona tiende por dejar todo para último momento, o tal vez no para último momento en sí, pero nunca empieza a hacerlo cuando debería, como si al límite, a presión funcionáramos mejor, pero no es así, estoy tapado de cosas para hacer y siento que no voy a llegar en nada, son esos momentos donde psicológicamente ya me limite, cosa que no tendría que ser así, soy de los que todavía creen que si una persona se propone algo, sea lo que sea, puede lograrlo, no hay límites, me refiero a la vida, estudio, trabajo

Avril-. Es cierto, yo pude asumirlo eso y de a poco integrarlo en mi día a día, y por eso no limite mi mente con la ilusión de poder verte acá, te extrañaba, tenía esa necesidad de sentir dentro mío, como recorre por cada célula de mi mente, tu imagen que entra por mis pupilas acompañada de ese perfumito tuyo que podría recordar mientras duermo

Benjamín-. No exageres

Avril-. No, no exagero, son sensaciones, necesidades que no se pueden evitar, momentos que el mismo inconsciente pide a gritos capaz

Benjamín-. I N C O N S C I E N T E, que lindo lugar, es en donde están verdaderamente nuestros deseos, deseos que a veces no deberían salir a la luz, y deseos que en momento deberían florecer, brotar, como toda la naturaleza al comenzar la primavera, el inconsciente te quita los miedos, te hace vivir la vida de otra manera, te deja disfrutarla como realmente queres, ojala todos fuéramos un poquito inconscientes en la vida, así podría escuchar de tu boca cosas que no dirías, así podría ver en tu persona actitudes que tampoco tomarías

Avril-. La vida de uno es también de una forma que no nos armamos nosotros, nos las armaron nuestros padres, esos progenitores que desde nuestros inicios te van incorporando conceptos, palabras, frases, actitudes, maneras de cómo deberíamos llevarla, pero tenes razón, al final somos nosotros los que con el tiempo deberíamos ir dándole otra forma, para no vivirla a su manera, sino a la nuestra

Eluney (amiga del grupo)-. Chicos, ya vamos a comer, el asado está listo.

3 comentarios:

  1. aclaro que me gusto mucho el diálogo, son muy creativos e informaticos!

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  2. Al final no se llama Eluney le cambiaron el nombre por Aien.

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